martes, 20 de noviembre de 2007

La decadencia del futebol carioca



Nadie me puede negar que el fútbol, aquel deporte tan maravilloso y que es capaz de paralizar a toda una ciudad, un pais o hasta el mismo mundo, está perdiendo encanto. La gran exigencia hacia los jugadores, que deben soportar una carga desmesurada de partidos, conduce a los preparadores a encaminar el fútbol a la parte más física. Cada vez hay más atletas y menos futbolistas en un terreno de juego. Estoy de acuerdo en que todo necesita de una evolución. Acepto que el futbol gane en condición física, pues es clave para poder trabajar en los aspectos menos vistosos y que son de gran importancia en el fútbol actual.


Soy relativamente joven, 22 años. He visto y he jugado al fútbol muchísimo. Empecé a andar con un balón entre los pies, desde pequeñito siempre le he dado patadas a un balón y mi pasión por este deporte vas más allá de cualquier estilo de juego. El fútbol siempre será una de las mejores cosas que he vivido.



Centrándome ya en materia, hace un tiempo, el gran jugador de Futbol Sala, Falcao, (probablemente el mejor jugador de todos los tiempos bajo techo) dijo una frase que considero acertadísima con el momento que se vive en Brasil, la cuna del futbol (a pesar de los ingleses).


Falcao: "Actualmente en Brasil faltan Ronaldinho's Gaúcho, Robinho's, Denilson's y jugadores de este tipo. Jugadores que sean amigos del balón". Este discurso se asemeja mucho al de un célebre dibujo animado que marcó la niñez de muchos apasionados del fútbol, Oliver Aton. La alegría con la que juegan al futbol Falcao y sus compatriotas nombrados anteriormente es algo que refleja en sus rostros lo que para ellos es jugar a este deporte. Es mucho más que un juego, es una forma de ser, es una razónde peso para ser feliz.



Falcao hace referencia en sus declaraciones al JINGA, como ese algo especial que tienen muchos brasileños en cuanto entran en contacto con un balón, existe una química que les une el balón a su cuerpo como si de una extremidad más se tratase.


Soy consciente que la profesionalidad que ha adquirido este deporte (negocio) no permite, o al menos dificulta que los jugadores jueguen sus partidos con una expresión de felicidad en su tez. No me gusta mucho utilizar este término, pues creo que solo sirve para generalizar y crear tendencias, pero en un equipo, entiendo que no pueden haber 11 "jugones". Matizo, claro que pueden estar, pero es complicado crear un equipo compacto y competitivo a no ser que además de jugadores muy habilidosos con el balón, corran y trabajen como los que más. Entonces estaríamos hablando del mejor equipo de todos los tiempos sin duda alguna. Lógicamente, resulta una utopía poder contar con estos 11 privilegiados del fútbol, por lo que el rompecabezas de los entrenadores toma protagonismo.



Tengo 3 jugadores de toque y el resto son atletas, cómo juego? Salgo o no al contraataque? me replego hasta medio campo y espero al rival? le doy la pelota? Son muchas las cuestiones que un entrenador debe plantear cuando tiene un equipo. Lo mejor, sin duda, tener a 11 superhombres en todos los aspectos. Como eso se me antoja como algo imposible, hay que tirar de lógica y moldear al equipo de la forma que mejor le convenga, siempre en función de lo que cada entrenador tiene en su plantilla. Por eso, en el fútbol, desde los Ronaldinho's y Robinho's a los Emerson's y Gilberto's Silva, todos tienen lugar en éste mundo.



La canarinha ya no enamora. El mismo Kaká, el más europeo de todos los astros brasileños, confesó que actualmente la verdeamarelha está lejos de su mejor momento de forma. No convence y carece de esa identidad alegre y espectacular. Dunga, un jugador rocoso en sus tiempos, no es quizás el mejor entrenador para dirigir a la seleçao. Otro problema está en como ordenar y adminsitrar tanto talento. Aquí vienen los problemas de Brasil. Por el tipo de jugadores que tiene, brasil debe olvidarse del dobe pivote defensivo. Si se hace, uno de los dos debe ser un jugador de corte más creativo, tipo Juninho Pernambucano. El siguiente problema de Brasil llace en los laterales. El vacío dejado por Cafú y Roberto Carlos es demasiado grande. La inagotable fábrica de carrileros no se estancado ni muchos menos. Cicinho, Marcelo, Belletti... son buenos laterales, muy ofensivos, con llegada y con ciertas lagunas en defensa, igual que tenían sus dos antecesores. Ahora bien, no son comparables. El mejor Brasil contaba con carrileros espectaculares, que en ataque pasaban a ser centrocampistas pero que replegaban con una velocidad vertiginosa cuando se perdía la pelota. Así, las cosas son más fáciles. Finalmente, el etrcer problema básico, es que arriba no están en su mejor momento. Nadie duda de la calidad de Ronaldinho, Kaká o Robinho, pero ellos no son quienes deben materializar la gran parte de las ocasiones. Ellos deben generarlas. Se hecha de menos un delantero centro que marque las diferencias. Cuando Brasil triumfaba, el ariete era una pieza básica. Romario, Bebeto, Ronaldo y Rivaldo han marcado una etapa en la canarinha. Brasil suele jugar con dos puntas y otras dos medias puntas con tendencia a caer a banda. Los binomios mencionados anteriormente eran los máximos realizadores, y luego los jugadores del medio campo creavan, mobían al equipo. Actualmente, Ronaldo y Adriano están lejos de su mejro estado de forma. Vágner Love no tiene el nivel, y Kaká Ronaldinho y Robinho deben pasar y marcar, con lo que es todo un poco confuso.


Otro aspecto son las convocatorias de Dunga, en las que a veces, la mitad de los jugadores aún juegan en el pais. Si quieres competir a tope, debes tirar de los mejores y con más experiencia, y estos son sin duda, los que juegan en Europa.


El cambio generacional está llegando a Brasil, esto también afecta al equipo, pronto, Ronaldiho cederá los galones a Kaká o Robinho, un Brasil rejuvenecido, con ambición y talento, pero sin experiencia. Veremos que futuro les depara.


Vinchen

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