


África, el continente más pobre del mundo y el que cuenta con más paises en procesos de desarroyo no acaba de despegar en el mundo del fútbol. Son muchos los tópicos que se desprenden al hablar sobre las posibilidades futbolísticas de éste continente. Mi intención no es otra que alejarme de todos estos tópicos e intentar comprender la situación que atraviesa África. A partir de aquí, analizaré, a grandes rasgos, la historia del fútbol africano y sus jugadores más esperanzadores. El texto a continuación es sólo la introducción de un artículo que está dividido en 3 partes.
El fútbol africano se empieza a escribir con letra propia a partir del Mundial de Italia '90. De la mano de Roger Milla, Camerún se hace un hueco en la historia del futbol mundial. Los leones indomables, nombre con el que se conoce a la selección camerunesa, lograron resultados que ningún combinado africano había obtenido hasta el momento. Además de Roger Milla, Camerún contaba con buenos jugadores como François Omam-Biyik, el otro ariete y pieza clave de la selección. En ese Mundial, Camerún logró clasificarse para cuartos de final, algo que nunca más ha conseguido ningún pais africano. Camerún perdió por 2-3 contra Inglaterra en la prórroga.
Después de esa gran actuación, el futbol africano se despertó, parecía que en la siguiente Copa del Mundo, en los Estados Unidos '94, podía ser la confirmación africana. No fue así, Camerún no pasó de la primera ronda, y otras selecciones que también participaron como Nigeria o Marruecos no tuvieron mejor suerte. Nigeria, tras una esperanzadora liguilla, en la que quedó priemera de grupo, se midió a la Italia de Roberto Baggio que, acabó con las esperanzas de una gran Nigeria que perdió en la prórroga por un gol de penalty. Mundia a Mundial, cada vez parece ser que llega la hora de los africanos, pero de momento, esta hora no llega, y no será por falta de buenos jugadores.
El siguiente gran logro para los países africanos llegó en los JJ.OO. de Atlanta '96. Nigeria ganó la medalla de oro al derrotar contra todo pronóstico a la selección de Argentina. Una Nigeria en la que deslumbró un joven delantero llamado Nwankwo Kanu. Kanu, logró un gol en semifinales que difícilmente olbidará algún día Dida, el portero de la canarinha. Apoyando por las bandas a Kanu, un zurdo muy veloz, Emmanuel Amunike y un consagrado George Finidi que aportó veteranía y equlibrio a las super águilas.
Dos años después, Francia albergaba el Mundial de fútbol de 1998. Tras los éxitos conseguidos y la evidente mejora del fútbol africano, todo hacía pensar en que alguna selección se colase entre las favortias. Nigeria fulminó a España en una desafortunada tarde para Zubizarreta y se clasificó a octavos de final como primera de grupo. Con un debut tan bueno, Nigeria parecía ser la candidata a relevar el Camerún de los '90. De la mano de los ya mencionados Kanu y Finidi irrumpió con fuerza, talento y desparpajo Jay Jay Okocha, que ya había participado en el mundial anterior i en los JJ.OO. pero con distinta fortuna. Hasta el momento, pocos eran los jugadores africanos de las características del 10 nigeriano. Un jugador con un talento envidiable, un regate eléctrico y un gusto exquisito por el buen fútbol de toque. El futbolista africano había roto el molde? ya no era simplemente un atleta? Antes que Okocha, hubo otro jugador que despuntó por su calidad técnica. El ganés Abedi Pelé enamoró con su juego a todos los aficionados del fútbol y especialmente a los seguidores del gran Olympique de Marseille de principios de los '90.
A pesar de todo, ni Nigeria ni las otras selecciones africanas lograron alcanzar los cuartos de final. ¿Cómo podía ser? El nivel era cada vez más parejo con las selecciones europeas o suramericanas. Sin embargo, el saber hacer de los conjuntos del viejo continente y la pillería latina parecían estar por encima de la alegría y parsimonia africanas.
Con los JJ.OO. de Sydney 2000 llegó otra nueva alegría para el fútbol africano. Camerún logró la medalla de oro al derrotar a España en la final. Con un joven Samuel Eto'o y el goleador Patrick Mboma, que tras la Olimpiada fichó por el FC Parma. Los leones indomables conseguían su primera medalla de oro de fútbol en la historia.
Llegó el mundial de Corea y Japón 2002. En el partido de apertura, Francia, la vigente campeona del mundo y de Europa, se medía a Senegal. El partido inaugural era mucho más para los senegaleses de lo que se esperaba. La colonia contra la metrópoli. Todo el 11 titular de Senegal jugaba en clubes franceses, con lo que se evidenciaba la vinculación que hay entre ambas naciones.
Francia salió algo confiada y lo pagó caro. El trepidante ritmo que los senegaleses implantaron desde el primer miunto de juego sorprendió a los franceses que se esperaban un partido más relajado. Francia se equivocó al menospreciar a Senegal y creer que los nervios por debutar en un Mundial traicionaría a los africanos. Contraataques lanzados sin cesar permitieron a Senegal derrotar a los bleus. Senegal preparaba el choque desde hacía tiempo. Su entrenador, el francés Bruno Metsu, un apasionado de la estrategia y el órden táctico consiguió estructurar un equipo con talento y aprovecho sus virtudes para explotarlas al máximo. La historia de Senegal no se acabaría aquí. Se clasificó para octavos de final. Eliminó a Suecia por 2-1 yse plantó en cuartos de final. Había igualado el récord de Camerún en Italia'90. Lamentablemente pare les senegaleses, Turquía, otra de las revelaciones les derrotó por 1 gol a 0 y acabó con el sueño de se rla selección africana que más lejos ha llegado en una Copa del Mundo.Jugadores como Bouba Diop, Khalilou Fadiga y El Hadji Diouf fueron determinantes en los resultados de Senegal.
La última gran decepción de la madre África llego tras el mundial 2006 en Alemania. Lo que parecía la gran ocasión para reivindicarse, (hasta 5 selecciones africanas viajaron hasta tierras germanas), fue otra decepción más, aunque en esta edición se vieron cosas que podrían conducir al tan anhelado despegue africano.
Costa de Marfil, parecía la candidata entre las seis, aunque la mala suerte, la exigencia del grupo, y algunas decisiones arbitrales apearon a los marfileños de la competición. Didier Drogba, el puntal del equipo no brilló como de él se esperaba. Para mí, Drogba es uno de los mejores delanteros del momento, pero no es lo mismo triumfar jugando en el chelsea que en la selección marfileña. La otra favorita, Ghana, si cumplió un poco más con los objetivos. Perdió en octavos de final contra Brasil, pero dejó un buen sabor de boca. Excepto la derrota desafortunada contra Italia, los ganeses se mostraron muy serios, ordenados y correctos con su fútbol. De la mano de Mickael Essien, Ghana barrió a la República Checa y se clasificó como segunda de grupo por detrás de la azzurra. A pesar de todo, la capacidad goleadora y su peligro en ataque no eran nada del otro mundo. Razak PimPong, una de las gratas sorpresas que trae cada mundial, hizo lo que pudo en el ataque, peleándose, en ocasiones, contra 4 defensas.
Hasta aquí un rápido repaso a las selecciones africanas en los últimos 26 años de mundiales. Mi intención no era contar la historia, así que soy consciente que he obviado o pasado por alto cosas. Pero este repaso era para contextualizar y poner en situación al lector de cara a mis dos artículos siguientes, que trataran sobre los delanteros y los mediocentros defensivos africanos. Probablemente las dos posiciones que mejores jugadores ha ofrecido el continente africano.
Vinchen







